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Ariana Gaona

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Soy fisioterapeuta especializada en reeducación del suelo pélvico, dolor pélvico crónico, gimnasia abdominal hipopresiva, fisioestética e Indiba.

Vivir con vaginismo. Entrevista a una paciente.

mayo 8, 2019 1:28 pm Categorizado en: Publicado por 2 Comentarios

Soy Ariana Gaona, fisioterapeuta de suelo pélvico. A mi consulta acuden pacientes con vaginismo. El vaginismo es la contracción involuntaria de la musculatura de la entrada de la vagina. Se provoca un estrechamiento de ésta que impide o dificulta:

  • Introducir un tampón.
  • Introducir un juguete sexual.
  • Tener penetración.
  • Someterse a una exploración ginecológica.

Irene (he cambiado su nombre real) es una paciente de 28 años que acude a mi consulta por vaginismo y a la que le he pedido que si quiere compartir su historia (de forma anónima) para ayudar a más mujeres que estén en su misma situación. Por ello conversamos sobre cómo el vaginismo ha lastrado su vida.

 

¿Cuándo empezaste a creer que algo no iba bien? ¿Cuándo le pusiste nombre?

Me di cuenta cuando tenía 17 ó 18 años, intenté introducirme un tampón por primera vez y me causó molestia y dolor. Sentía una barrera que no podía atravesar. Posteriormente al intentar tener relaciones con mi pareja, volví a sentir la misma barrera.

Acudí al ginecólogo por primera vez, intentó introducir un espéculo y no pudo entrar porque me dolía. En ese momento me diagnosticaron de vaginismo y me dijo que era un problema “que estaba en mi cabeza”.

 

¿A quién se lo contaste?

Cuando supe que tenía este problema, se lo conté a mi madre y a mi pareja, al que le debo dar las gracias por continuar juntos durante años. A pesar de ello, ha sabido quererme, comprenderme y apoyarme.

 

¿Cómo lo has vivido? ¿En qué aspectos de tu vida te ha influido?

Este hecho ha definido mi forma de ser: tímida, insegura conmigo misma, sentirme incompleta, no valorarme y creer que el resto tampoco lo hace. De puertas afuera nadie entiende por qué me siento así.

Mi vida se ha adaptado en torno al vaginismo, por ejemplo, evito hablar de sexo. Si me venía la regla y quería ir a la piscina o a la playa no me bañaba esos días o no iba al no poder ponerme un tampón.

Siempre he tratado de esconder y ocultar el vaginismo. Durante muchos años he tratado de realizar una vida normal, como si no existiese para mí y me he acostumbrado a ello. Pero pasan los años y pienso: ¿por qué no puedo llevar una vida normal sin limitaciones? Decidir cuándo me quiero poner un tampón o no, tener o no tener relaciones sexuales con penetración porque yo quiera o en un futuro querer ser madre o no.

 

¿Cuándo pediste ayuda? ¿Qué ayudas has pedido o recibido y cómo han funcionado?

Por falta de información sobre este tema yo estaba convencida de que era un problema mío. Siempre he sido muy miedosa a los médicos y al dolor y creía que si me relajaba y controlaba mis nervios, lo superaría.

Me derivaron a una psicóloga (no estaba especializada en esta disfunción) y lo que estuvimos tratando fueron mis miedos, ansiedades, agobios… Para abordar mi caso, me mandó realizar en casa ejercicios de relajación con música e intentando introducir un tampón.  Yo, por más que hacía lo que me mandaba la psicóloga, sentía una barrera que no podía atravesar y tenía punzadas y dolor. Como no avanzaba y mi nivel de frustración aumentaba, decidí dejarlo.

Pasaron años y no encontraba ninguna información de utilidad para superar mi vaginismo, hasta que en 2018 decidí contárselo a mi mejor amiga y fue tan liberador que comencé a buscar soluciones de nuevo. Decidí, de nuevo, darme otra oportunidad y encontré un vídeo en YouTube de una chica que cuenta su testimonio sobre cómo superar el vaginismo y comencé a ver algo de luz en el túnel en el que llevo atrapada tantos años.

En noviembre de 2018 decidí ir a una sexóloga, que me ayudó a conocer mi vagina, su anatomía y empecé a conectar un poco con una zona totalmente rechazada por mí. Hacíamos ejercicios de relajación y me pautaba ir introduciendo mi dedo poco a poco en casa.  Pero, una vez más, notaba una barrera y punzadas que no conseguía superar. En seis sesiones no avancé nada físicamente y volví a sentir miedo, ansiedad y dolor. Y mucha frustración. Por ello, tomé la decisión de dejar la sexóloga y buscar otras soluciones.

El siguiente paso fue informarme sobre la fisioterapia especializada de suelo pélvico y ahí es donde te encontré a ti.  Nunca había escuchado que existían fisios para tratar esto.

 

¿Cómo te sientes ahora? 

Llevo tratándome contigo, Ariana, tres meses y la verdad que no podría estar más contenta. Me siento más liberada, con más seguridad en mí misma. He conseguido grandes logros, de hecho en la primera sesión ya conseguimos introducir un dilatador pequeñito. Y en las siguientes sesiones, he ido progresivamente consiguiendo introducir dilatadores más grandes. Mis sensaciones de dolor y punzadas se están reduciendo mucho. Creo que he conseguido superar esa barrera.

Digamos que yo sí veo que he conseguido grandes avances contigo, Ariana, no solo por tu profesionalidad, sino porque, además, eres muy respetuosa y paciente. Yo valoro mucho que trates de entenderme en cada momento, dándome a mí el control en toda la sesión. También me transmites alegría y motivación, lo cual es súper fundamental para mí.  

 

¿Cómo vives el tratamiento?

Hacemos trabajo de espejo para conectar con la zona que vamos a trabajar, visualizando cada parte y entendiendo sus funciones. También hemos trabajamos los masajes para acostumbrarme con esa zona y que vaya desapareciendo el dolor, lo he notado mucho. Hemos hecho mucho trabajo para entender y reconocer cuándo mi musculatura está relajada y cuándo está tensa y a controlarlo. También trabajo de dilatadores para bajar el tono de la musculatura. Y has trabajado mucho manualmente los puntos donde más me dolía con radiofrecuencia.

 

¿Qué avances has conseguido?

¡Muchos! Eso es lo que me ha animado desde el primer día. He conseguido ponerme un tampón. No había podido ponérmelo nunca en mi vida. Me has recomendado que probemos la copa menstrual más adelante. He podido ir a la ginecóloga contigo, tenía auténtico pavor y tú me acompañaste, eso no lo hace cualquiera. La ginecóloga fue respetuosa y cuidadosa. Y ya he tenido relaciones sexuales con penetración con mi pareja. Aún estoy acostumbrándome a las sensaciones y superando el miedo al dolor, pero estoy muy contenta. En estos momentos, sé que estoy en el camino de conseguir superar mi vaginismo y me siento con muchas fuerzas y muy motivada.

 

¿Qué les dirías a las mujeres que están en tu misma situación?

En el momento en el que estoy ahora, aconsejaría que no dudaran ni un momento en acudir a un fisio de suelo pélvico. Ahora hay algo más de información que hace 10 años, cuando intentaba buscarla. Si hubiera tenido toda esta información mucho antes, podría haber superado el vaginismo hace años. El vaginismo no es un problema psicológico, que nos intentan vender en todos sitios. No es un problema mental, cuando te duele una rodilla, no te mandan a un psicólogo, te mandan a un fisio para tratarlo, Pues creo que con esto es igual. 

Para mí, era muy frustrante querer solucionarlo y no saber cómo, no saber a quién contárselo, a quién acudir. Así que les diría que, sobre todo, no se desanimen, que hay muchas más mujeres de las que pensamos en esta situación y que no lo dejen, que cuanto antes comiencen a tratarse, verán los avances que pueden conseguir en muy poco tiempo y podrán disfrutar plenamente de su vida.


¿Quieres contar algo más?

Es importante que el profesional que te acompañe, en este caso un fisioterapeuta de suelo pélvico o fisiosexólogo, ha de ser una  persona te entienda, te ayude, vaya a tu ritmo. 

También es fundamental poder contárselo a alguien de tu confianza con el que te puedas liberar y no sentirte “rara”. A mí me ayudó mucho contárselo a mi mejor amiga, ya que guardar un secreto para tí sola, durante muchos años, es agotador.

 

Un agradecimiento desde el cariño:

Irene ha sido muy generosa queriendo compartir su experiencia y emociones. Quiero agradecerle este gesto que seguro ayuda a muchas mujeres en su misma situación.

El tratamiento del vaginismo se debe abordar desde el trabajo multidisciplinar, pero el tratamiento con fisioterapia es imprescindible. En los próximos artículos seguiremos contando este camino que ha ido recorriendo hasta su recuperación.

Gracias de nuevo, Irene.


Si deseas conocer mejor tu cuerpo, te ofrezco un espacio de escucha, atención y cuidado en mis consultas en el centro Madrid y en Las Rozas. Incluso en ocasiones (dependiendo del caso) hago consultas online para cualquier lugar de España o el mundo. En este link está mi web. También puedes llamarme o escribirme por WhatsApp al (+34) 680 235 200 o al correo a ariana@arianagaona.com 

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